En homenaje a Bro, que me sugirió este alegre experimento sobre la tristeza, ahí van unas aproximaciones hacia esa cosa melanosa que nos encoge el alma de vez en cuando. La primera es del antípodo que llegó un domingo, por su regreso a Españñña. Ongivenido!
La tristeza es volver cuando otros se van, o que unos se vayan cuando otros vuelven, o que los que vuelven tal vez no vuelvan a irse, o que los que se fueron tal vez no vuelvan.
Triste como una carnicería un sábado por la tarde.
Triste como una corrida de toros en San Fermín txikito. Con sirimiri. Y Paquiro. Y Gamocho.
Triste como los Juegos Paralímpicos.
Triste como un septiembre sin ningún fascículo que montar, ni ninguna empresa que emprender.
Triste como un matrimonio de vacaciones en Marina D’Or.
Triste como el barrio de San Juan -de Pamplona- un domingo de colegio.
Triste como el Segundo Ensanche -de Pamplona- un sábado por la tarde.
Triste como el tendero -Mambrú- del quiosco de la Taconera, un sábado o domingo por la tarde.
Triste como la tarde del 1 de enero: mal comienzo de año.
Triste como San Sebastián cuando pierde la Real.
Triste como ciertos empleados del peaje, que no dicen hola ni adiós.
Triste como un bocata, mustio y seco, de jamón, de Pransor.
Triste como mear en una estación de servicio de Ciudad Real.
Triste como la Atención al Cliente.
Triste como que te digan: ¡qué aproveche!
Triste como una de esas ensalasadas sin aliñar, con huevo duro de yema gris.
Triste como un camarero, de luto y blanco.
Triste como una mediana.
Triste como un ambientador.
Triste como la información de tráfico de Anselmo, el locutor triste de la DGT.
Triste como tres tigres.
Triste como un terrario.
Triste como los osos polares del zoo de Barcelona.
Triste como un delfín (deprimido).
Triste como el agua de un canario (entre rejas).
Triste como una cuarta cuerda -Re- de la guitarra rota (aliteración).
Triste como el metro de París en noviembre por la mañana.
Triste como el metro de Londres en noviembre por la mañana.
Triste como el túnel del canal de La Mancha, en el solsticio de verano.
Triste como la Fosa de las Marianas, con una piedra pómez al cuello.
Triste como atravesar la Patagonia con un cd de Paulina Rubio en el coche.
Triste como el funeral de un conocido.
Triste como una casa sin alfombras.
Triste como ciertos pueblos de Huesca.
Triste como un mercado municipal.
Triste como un post sin comentarios.

Triste como la uni un sábado de prácticas por la mañana
Triste como el último montoncillo de sal y cáscaras de una bolsa de pipas acabada
Triste como una estatua de rotonda
Triste como el pan sin sal
Triste como la Coca-Cola light sin cafeína
Triste com el botón de ‘pause’ ||
Triste como llevar el coche al desguace
Triste como un escaparate cubierto con papel de estraza
Triste como un telediario de madrugada
Triste como un perro viejo
Triste como pedir
Triste como robar
Bonus track:
Triste como ‘la mazurca’ sin acompañamiento
—
Dios, nunca una definición de la tristeza me había hecho reír tanto. Ese bonus track es simplemente genial. Qué pena que la coña sea tan privada. Txapela!*
*Hiperlocalismo de “chapeau!”
Eduardo
Triste como una polilla en el armario de los vasos
gran laporte! en el menú hay una pestaña pequeña que se llama opciones, y después aparece otro menú en el que debes pinchar en discusión. Ahí aparecen las opciones.
Triste como un candidato con cero votos
Triste como ir a Nueva York, y que no te dejen comprar en las boutiques.
Triste como la cena de Nochebuena.
Triste como el PIB de Laos
Me encanta este blog. Fue la misma plantilla del wordpress que yo escogí cuando me abrí uno, que tenía unos arbolitos muy monos. Yo tb diseñé varias cabeceras alternativas, pero tú la has clavado.
Gracias Gema. Ya recuerdo el tuyo, como estilo degasssiano, me gustaba. Lo retuve en mi retina desde entonces y hoy lo devuelvo mejorado, jajajaja. Oye, pues gracias, nunca había loado el continente de mi blog (nunca tuve una propio) y ha sido una sensación nueva, agradable. Qué gusshsto.
De verdad, hijo,
De verdad, hijo, (repetido, jajajaja), qué gusto da colaborar con el diseño de tu propio espacio. Aunque el otro era como más náufrago, quizá por los azules de la web, no sé. Éste es como más campestre, más de montaña que de isla. Sugiero un cambio en los colores de las fuentes para dar a esto más aspecto de mar. De mar de náufrago, vaya, de mar de Hawaii.
Carlos. Empecemos bien esta vez… jajajaja! Pues nada mi querido neonáufrago: añadido queda a mis RSS.
Y muy chula la cabecera, si señor: cuando vi la foto original me pregunté si sería un tubo de buceo o un inflador de colchonetas… jajajaja.
Yo no tengo mucha gracia para esto de las frases lapidarias, (en realidad no tengo ninguna gracia para nada) pero enseguida me ha venido a la mente uno de los clásicos de Joaquín Sabina:
“Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero”
¿De montañaaaa? Noooooooooooooooo
Es triste que dediques un post a tu hermano y que pasé de ti como de la merde.
*A ver si se pica…
¡Ah..! Que no había leido tó: Un beso para su señora esposa de hecho… jajajaja
Se lo daré de su parte. Bienvenido a mi ihhhla. Le espero por aquí. abrazos
Triste como comentar un post que no es el primero, pero allá voy, pero antes de nada, triste como no poder entrar en Internet cada seis horas, y triste como las prisas.
Triste que ya no se viaje en barco
Triste como los pisos/desván
Triste como que te pregunten ¿Tiene ya la tarjeta del Corte Inglés?
Triste que encima le digas que sí. Triste para quien te lo pregunta, para ti no sé.
Triste como un cactus seco.
Triste es decir “yes” cuando no entiendes.
Triste como que no te gusten las comidas familiares.
Triste que en toda clase hubiera un tonto de la clase.
Triste es un gótico en un Burger King.
Tristes son las teles de plasma en los tabernáculos.
Y de propina una fácil: Triste es la tele.
Triste es que no repongan “Aquellos maravillosos años”
Triste es que la chuleta no entrara en el examen.
Triste eso de “cuando de todo hace ya veinte años.” Por suerte aún no me toca.
Triste como las clases de recuperación.
Triste es el que hace tristezas.
Tristes los cubatas a medias, sin gas ni hielos, de la fiesta de ayer.
Y tristes los posavasos rotos.
Triste es que se te pegue un villancico en mayo.
Tristes son esos cachotas del anuncio de Ab Flex cuando te despiertas a las cuatro de la mañana en el sofá. Triste porque sonríen mientras hacen abdominales. Qué triste y qué falso. ay, que lloro…
Tristes son los concursos de spelling.
Y triste que se use la K, no solo para sustituir a la Q sino también a la C en los SMS. Kabrones…
Tristes son los cuartos de invitados.
Triste es el backstage de las iglesias.
Tristes los que visten de negro adrede.
Triste es dejarse las llaves cuando no hay nadie en casa.
Triste es el destino de ese libro gitantesco que se llama “El barroco, arquitectura, escultura, pintura”, en la estantería del salón de casa de mi otro hermano.
Y de rebote por del bonus track hiperlocalista de Molusco: Triste es el de Casa Arilla, de una tristeza que supera a todas. No digo más. Calle Zapatería 54, Pamplona. Animo a todos a pasarse a comprobarlo. Tomaos vuestro tiempo, seguirá ahí.
Hijosdeputa! Vuestros comentarios están humillando al administrador de este blog!! Jamás (después del bonus track) la tristeza me hizo reír tanto. El de Casa Arilla (supongo que te refieres al hijo, porque el padre también gasta una tristeza de las ardua), jajajaa. Hombre, a mí el tío me parece lo que se dice DIGNO, pero sí que es triste vender cuerdas de guitarra en los tiempos que corren, en esa tienda siempre vacía, con los huevos-maraca en el escaparate, etc.
Me uno a la propuesta de hacer turismo hiperlocalista de tipos humanos. La primera parada sería en Casa Arilla, dó compraremos un huevo-maraca, para seguir luego al carrico de los Patos, donde escrutaremos a Mambrú y sus -tristes- gafas de culo de vaso y le compraremos una rica pasta de esas con polvillo blanco encima.
Grandioso lo del libro del Barroco, escultura. Creo que se podría acuñar la siguiente expresión: “Eres más cerrado que “El barroco, arquitectura, escultura, pintura” de Noj”.
No tan de acuerdo con lo de los que visten de negro, bueno quizá, sí, pero Johny Cash siempre vestía de negro (Well you wonder why I always dress in black…), y con lo del backstage las iglesias. Estuve en uno en Mojácer hace poco y uff.
Te diré que también es triste que no repongan “Aquellos…”, pero también es triste ver uno de los pocos capitulos que cuelgan en seriesyonquis.com y que…. te parezca un poco decepcionante. Al lugar que has sido feliz no debieras tratar de volver, dice aquel.
En fin, queda inaugurado este blog. Con alegría. Defender la alegríaaaaa
Por cierto, a Orhan Pamuk no le gustan las “largas y tediosas” reuniones familiares. Quizá el problema no sea suyo, sino de su familia, quien sabe.
Lo prometido es deuda. Aquí va mi primera postal:
Triste como Benito Lertxundi de bajón.
Triste como una funcionaria, entrada en carnes, del INEM.
Triste como las pelis de los canales locales de televisión.
Triste como un apartamento costero en alquiler (de esos que tienen cuadros de barcas con marco dorado).
Triste como para abrir una agencia de “relación de ideas” (jur, jur, jur!).
Triste como una “ducha dominicana” (echarte desodorante en la sobaquera sin quitarte la camisa).
Triste como el agua que lleva más de una semana en el cubo de la fregona.
Triste como un bocadillo de torreznos con pan de ayer.
Triste como la comic sans.
Triste como la gente que se queja en la radio.
Triste como el cocainómano que salta la reja del Rocío.
Triste como hacer tiempo para ver el sorteo de la Champions en la tele (ahora missssssssssmo).
…
Se me ocurren tantas tristadas que habrá que dejarlo para otra sesión.
Murrutxus!
En efecto, me refiero al hijo. Cuando entro a por cuerdas, él viene a atenderme mientras el padre se queda en la rebotica, sentado en una silla y viendo gimnasia artística. Pero en general hablaba de el de Casa Arilla y lo que le rodea, ese universo que hace que la música te parezca un martes de febrero a las seis. Esos cajones de madera con los nombres de los compositores pintados con rotu negro sobre placas de cobre, esa chaqueta azul oscuro, con los tres botones bien ataditos, ese capacidad para que nada haya cambiado desde hace, que yo sepa, doce años, incluso él, se conserva igual. ¿Como era aquello del cuarto de Melquíades, donde siempre era lunes y siempre era invierno? Pues eso.
Lo de “Aquellos…” lo pensé, además con la misma frase de Sabina, por cierto, muy útil. Encierra chichi para uno o más posts, propongo. No obstante te diré que vi el primero capítulo, hace como un año, y no me decepcionó, a pesar de mis miedos.
Enhorabuena por tu nuevo formato naúfrago, aún recuerdo aquel post sobre huskys siberianos y pistas búlgaras, colgados en un preprimitivo blog de Blogia. Cómo pasa el tiempo… y tú en tu isla.
hazte un blog, capulli
Cuando entro a por cuerdas, él viene a atenderme mientras el padre se queda en la rebotica, sentado en una silla y viendo gimnasia artística
“que la música te parezca un martes de febrero a las seis”.
Es curioso, pero en ese mundillo de conservatorios y partituras y solfeos es exactamente lo que consiguen con la música. Es la burocratización del alma, incluso te diría.
por cierto, gracias ivanbasten!!! un rocafasiliano en mi blog! that’s incredible, folk!!!
Triste como una tumba sin flores en frente de un panteón gitano.
Triste como una mosca estrellándose una y otra vez contra el cristal sucio de una ventana sucia.
Triste como el encierro de la villavesa.
Triste como una orden de alejamiento incumplida.
Triste como una galleta Maria rancia.
Triste como la dentadura postiza de un abuelo.
Triste como el cine sin Marlon Brando.
Triste como un blog en http://blogs.periodistadigital.com
Triste como una mano de mus con tres, cuatro, cinco, sota… y no hay mus.
Triste como ir a Tirso de Molina para ver a Sabina y ni rastro de Sabina.
Triste como los puestos que venden esas palmas churriguerescas el domingo de ramos.
Triste como el hombre que reza en arameo (o en sánscrito, lo mismo me da) al cristo de la calle Fuencarral, enfrente del mercado de Fuencarral.
Triste como la foto del niño negro, mísero, guapo, desnutrido y sonriente que aparece en la foto de mi tarjeta de crédito (y al que veo cada vez que voy a Zara)
Triste como un centro psiquíatrico.
Triste como que te hayan robado la cartera los dos últimos meses.
Saludos!
Gracias, Burbujita. TAmpoco era tan triste escribir en PD…, bueno quizá si lo fuera. Y sobre las dentaduras postizas.. ¿por qué de pronto no paran de anunciar pegamentos para dentaduras postizas? Hay de repende como diez marcas distintas, y una competencia atroz. Algo se mueve en el sector de las dentaduras y sus adhesivos…
Lo que iba a decir es tan triste que me he puesto triste y ya no lo quiero decir.
Lo que me lleva a la siguiente reflexion : La tristeza mas grande es aquella que no se puede expresar con palabras, de lo triste que es.
Jajjajaja, (sí, me río con la tristeza) no hay que pasarse de triste. La idea es plan tristeza como de domingo por la tarde..