Todo aquel que lleva un blog cree, siente, por esa ciencia infusa que se llama ilusión, que le leen. Luego aparece la otra ciencia, la de verdad, el Statcounter, y llegan los sofocos. Menos mal que uno siempre priorizó calidad a cantidad. ¿Cuatro años de “pensar en blog” para esto? Ay.

Lo ideal sería tener los lectores justos. A veces eso es uno, dialogado y desarrollado, a veces hasta tocado.
En muchas ocasiones creemos que esto de escribir es una cosa muy seria o trascendente, y es lo que es, un exprimirse el ingenio exhibido.
Quien es poderosamente atractivo en lo mediato, acaba flotando como tal en el mundo de los primeros impactos, impresiones, e inmediateces.
Creo recordar que gran parte de premios nobeles no saltaron a la palestra hasta los 40 años o más. Como un corredor de maratón que algo debe hacer de los 20 a los 40 digo yo.
Usted es muy bueno, le lea quien le lea, sólo es cuestión de tiempo, sufrimiento y amor a los andaluces y los garrulos, so culturaloide ; )
Jjajjaja, gracias por los halagos a contrapie. Pero es cierto, si alguna vez proyecté ciertas ilusiones en el campo de la literatura es por aquello de que si se triunfa, se puede hacer perfectamente de viejo (véase Saramago) y si no, a uno le da un alzheimer o un jamacuco miocardial antes de que se entere. Además, con los cuatro legajos que tiene por ahí circulando nadie le quita la ilusión de convertirse en el Van Gogh de las letras. Definitivamente, la literatura es el mejor hobby en el relación calidad/precio e ilusión/concreción. Eso sí, te puede volver loquito.
Ámo a vé!!!
Lectores tienes, joé, que te quejas por quejarte. Como ayer estuve de viaje no llegué a entrar en tu blog. Hoy estoy en Gerona, provincia catalana conocida entre otras grandezas por tener una carretera nacional, la 2, con una puta cada 100 metros. Eso sí, sólo 40 quilómetros antes de llegar a Gerona capital y los 100 y pico que quedan hasta la frontera. En Figueras, localidad que entre otros vió nacer al gran Salvador Dalí, ha sido de lo más habitual ir de putas después de una buena cena. En ocasiones, parece que después de un pleno municipal particularmente agitado. Para calmar los ánimos.
Antes el personal era pura autoctonía, ahora de las camionetas bajan rumanas, búlgaras, rusas, etc. Hasta tal punto ha llegado la cosa que el Obispado, con toda la razón del mundo llamó a las autoridades a poner coto al asunto, y a la feligresía a hacerlo sólo con la parienta. El éxito ha sido nulo.
A mí, en llegando a Andalucía me sorprendió, tengo que reconocerlo, lo de las botellonas. Su masivida, su toxicidad, su centralidad entre los jóvenes. Pero los de la putas!!!! Venía yo sobrado en esta materia, y desde la carolingia Gerona.
Abrazos
Mil gracias, Ángel. Eso sí, hablando de todo un poco. Antes ir de putas tenía como su gracia poética, lo hacían los Albertis, los Buñuel, los Picasso, los poetas ultraístas (algunos), no lo haría RAMÓN porque no lo pega, pero sí yo que sé, Gutierrez Solana. Era parte también de un aprendizaje vital, ahora está como estigmatizado, y al que visitó un lupanar se le puede tachar de depravado para arriba, y tan poco es eso.
Precisamente la nueva campaña de la Junta de Andaluchavesía en contra de la prostitución dice: ¿Tan poco vales que tienes que pagar?
http://www.elcorreodeandalucia.es/noticia.asp?idnoticia=4424170094093098098097424170
abrzs
¡Pues anda que se quejará Vd. de lectores..!! jajajaja. Además no siempre los lectores son comentaristas y viceversa. (Sí, sí: viceversa también…)
Un saludo cordial en tu nueva ubicación. He estado desconectado y ahora que regreso veo novedades interesantes. Fuera de PD: mucho mejor… Nuevamente, saludos, Justo Serna.
Estaba un poco llorón ayer, es cierto. Gracias por los ánimos, estimados. Y gracias, Justo, por tu visita. Tienes razón (como ex PD que eres), que mejor por libre. Como se dice en la jerga bloguil: nos leemos!
abrzs
A mí con los lectores blogueros siempre me ha pasado lo contrario: creo que nadie me lee (excepto tres amigas y mi padre, y éste para corregirme) y de repente alguien me dice que le gusta mi blog, que me sigue, que se ha sentido identificado/a, que le gusta cómo escribo, que tengo futuro, bla, bla, bla. Y entra como un mareíllo que hace pensar “joe, con la de memeces que he escrito y alguien leyéndome”. Por eso yo animo siempre a que los lectores pongan comentarios, no solamente para que te suban la autoestima (o te la destruyan) sino para recordarnos que al otro lado existe gente que nos lee y, por tanto, la escritura, sea en el medio que sea, tiene su responsabilidad.
Por cierto, vaya empujón le has dado al blog. Muchas entradas nuevas y a cada cual mejor.
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